Te diriges hacia mí sólo para discutir, cada palabra que dices, duele más que todos los golpes que con furia me das, es increíble que un corazón pueda cargar con tanto odio, increíble que guardes todo ese rencor con el fin de fulminarme. Es increíble que después de tantos años contigo, puedas olvidar todo lo lindo que muy de vez en cuando me dices solamente porque el mundo no es capaz de estar a tus pies cuando yo lo estoy por ti siempre. Siempre que explotas de esa forma trato de pensar en las palabras que dijimos antes, o en lo bueno que me dirás después, en tu arrepentimiento, en la calma. Si supieras el poder que tienen sobre mí esas palabras, si supieras que aunque no parezca, me las creo, si entendieras todo el daño emocional que me hacen, si estuvieras ahí cuando me quedo sola llorando por dentro.
La libertad que encuentro al escribir es la única que me libera...