Dos enamorados de la noche
sin rumbo alguno
juntados por el destino
Caminan a la luz de la Luna
dejando atrás toda ley
que implique separar sus corazones
Bien saben que es prohibido,
pero el amor los consume
y las estrellas son testigo de su pasión
Huir de los problemas
no suele ser una gran solución,
pero para estos enamorados
fue la mejor decisión
Bajo de un roble
en el gran bosque
se demuestran su amor
Justo momento,
con la persona adecuada
Recostada en su pecho
oye su corazon latir
mientras el le confieza
todo lo que le hace sentir
Al amanecer ella ya no esta
solo podrá recordarla
lo bueno dura poco
y el amor nunca es eterno.
Lina Castro

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