Camina, un paso a la vez. Su rostro deja
ver largos años de experiencia. Biológicamente es una mujer, pero no se
identifica con nada, ni nadie… Permanece en una
burbuja que la aparta de la realidad. De hecho, sus estudios poco sirvieron porque vive del arte, pero sus padres la
mantienen.
Ella intenta ser políticamente correcta,
así que se aleja de quienes quieran generarle controversias. Es amante de la noche. Se esconde en el barrio
Galerías, entre la carrera 18a con 53, así se siente “La Távola Santa”.
Una bicicleta vintage con flores en la canasta, un
gato negro y los letreros de “Café” y “Cinema galería” son lo primero que se ve
en la entrada de este restaurante temático. El sitio es una mezcla de arte:
pintura, gastronomía, cine y música, que abre sus puertas para los amantes del
séptimo arte.
Luces, cuadros y afiches
de películas como: Birdman, Vértigo, Dr.
Strangelove, The Cheyenne Social Club y The Professional, ambientan
el lugar, pequeño, pero suficiente para la cantidad de personas que acoge cada
día. Entrar, es como llegar a casa, a todos les llaman por su nombre y quienes
atienden, ya conocen los gustos de los visitantes más frecuentes.
“La Távola Santa” nació
en el 2010. Y aunque, inicialmente, era sólo un restaurante, la inconformidad de
que el único cinema presente en el sector fuese netamente comercial y
orientado, según sus dueños, hacia jóvenes y niños, los llevó a implementar una
sala de cine a principios de este año.
Entrar a competir con el cine comercial no
suena nada rentable, pero cada vez son más los espacios de cine alternativo que
se ven en la capital. “Cinema Paraíso”, “Cine Tonalá”, “Cinemanía”, “La
Cinemateca Distrital”, entre otros, son espacios que buscan exhibir cine
clásico e independiente que no llega a las otras salas de cine en el país.
Uno se imaginaría que las
personas detrás del proyecto son chefs, administradores o cineastas, pero no, Giovanny López, es un artista y su esposa, Nathaly Ruiz, una ingeniera
industrial, que aparentemente no tiene nada que ver con el negocio, pero con el
restaurante, ha ido aprendiendo y aumentando su amor por el cine.
Sin embargo, poner en marcha el cinema
alternativo no fue fácil. Inicialmente, tenían la idea de formar una alianza
con un amigo, chef y dueño de otro restaurante temático, pero por discordancias
entre ambas partes, el proyecto, que sería más grande, nunca se llevó a cabo.
Por otra parte, se vieron en crisis ya que
la gente no asistía a la sala de cine y, varios días, tuvieron que proyectar
películas con solo uno o dos espectadores, y en los peores casos, cancelarlas
porque no había nadie para verlas. De hecho, inicialmente tenían
funciones programadas todos los jueves, viernes y sábados, pero tuvieron que suspender
definitivamente los jueves y transformarlos en jueves académicos, en donde llevan
a cabo cine foros, cine debates y cursos de cine.
Una pequeña sala de cine,
en donde se sirven platos, mientras los clientes ven las películas, distingue a
“La Távola Santa”. Además de que se permite proponer películas para las
próximas funciones, Julio Galeano, el director de contenido,
hace una introducción para cada título que proyecta, en donde explica el
contexto del filme y datos sobre sus realizadores.
Cuando se acaban las dos funciones que se presentan en el día, ya el restaurante está vacío. Salir es dejar todo un mundo atrás, y mientras se apagan una a una las luces, las meseras acomodan cada silla sobre las mesas. Una calle cerrada y el señor que cuida los carros de la bahía, son lo único que queda.
Referencias:
La
Távola Santa (2018) ¿Quiénes somos? Recuperado de: https://latavolasanta.com/quienes-somos-2/
Ruiz,
N. Comunicación personal. 28 de septiembre de 2018.
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